Sabiendo
que tomamos más calorías a partir del
alcohol que a partir de las sanísimas legumbres; sabiendo que
consumimos, de media, unos 111 gramos de azúcar al día;
sabiendo que prácticamente duplicamos el límite máximo de consumo diario de sal;
y, sobre todo, sabiendo que tomamos casi el 40% de las calorías a partir de productos
ultraprocesados… sabiendo todo eso, a los nutricionistas nos deja de
piedra escuchar una y otra vez que el plátano es peligroso. Que si tiene mucho
azúcar, que si es muy calórico y engorda, que si está contraindicado en
personas con diabetes, que si estriñe… Y, sobre todo, que si tiene demasiado
potasio, lo cual lo convierte en algo así como uranio empobrecido. Quien hace
tales afirmaciones, ¿es un verdadero experto o más bien podemos denominarlo
“cuñadietista”? Veamos.
El plátano no engorda
Para empezar, los azúcares de la fruta (y eso
incluye los azúcares del plátano) no nos preocupan a los nutricionistas.
Es decir, a más fruta, menos posibilidades de
padecer obesidad porque encontramos en el plátano dentro de las frutas
evaluadas (no en forma de zumo, que no es “fruta
“La
evidencia actual sugiere que es poco probable que el consumo de fruta entera y
fresca contribuya al consumo excesivo de energía y a la adiposidad, sino más
bien que tiene poco efecto sobre estos resultados o los limita modestamente. La
fruta entera y fresca probablemente no contribuye a la obesidad y puede tener
un lugar en la prevención y en el manejo del exceso de adiposidad”.
O, dicho con otras palabras, estamos bastante
seguros de que la fruta no engorda y es probable que sirva de ayuda para
prevenir o incluso tratar la obesidad.
Si la persona sufre una patología que requiere
un estricto control del potasio dietético (p. ej. déficit en la excreción
urinaria de potasio por insuficiencia renal aguda o crónica avanzada) será
precisa una personalización del plan de alimentación.
Las personas con diabetes pueden tomar
plátano
a más ingesta de fruta fresca, menos riesgo de
diabetes. Pero el estudio también constató algo importante: en las personas que
ya tenían diabetes, un mayor consumo de fruta fresca disminuyó las
posibilidades de: 1) sufrir eventos cardiovasculares graves, y 2) morir de
forma prematura.
En todo caso, si la fruta fresca elevase de
forma peligrosa la glucemia en alguien con diabetes (algo poco probable, sobre
fruta y diabetes), lo recomendable es que el paciente reciba un asesoramiento
sanitario individualizado, para evaluar cómo afrontar dicha elevación en la
glucemia (y sus verdaderas causas) Asesoramiento que debería tener muy en
cuenta lo siguiente: como lo que más nos preocupa a los sanitarios en las
personas con diabetes es su riesgo cardiovascular (que es mayor que en personas
sin diabetes), debemos recordar que el consumo de fruta fresca se ha
relacionado con una disminución de los eventos cardiovasculares en estos
pacientes.
Tal y como detallo más abajo, en el apartado
del potasio, es posible que el médico o el nutricionista indiquen una
restricción de los alimentos ricos en potasio si estamos ante un paciente que
además de diabetes sufre una patología que requiere un estricto control del
potasio dietético (p. ej. déficit en la excreción urinaria de potasio por
insuficiencia renal aguda o crónica avanzada).
El plátano no estriñe
Mucha gente cree que el plátano estriñe, A
juzgar por varias investigaciónes, el
plátano es el segundo alimento que más personas creen que estriñe, después del
chocolate. Sin embargo, los investigadores incluyeron esta consideración en su
estudio:
“No hay datos experimentales que sugieran un
efecto de los plátanos en la función colónica
O sea: lo de que el plátano estriñe no es
ciencia, sino más bien leyenda urbana.
El potasio del plátano no es veneno
“¿Cuántos plátanos puedo comer al día?”. Las
personas que lo preguntan casi siempre están preocupadas porque creen
(erróneamente) que el plátano engorda, provoca diabetes o estriñe, algo que ya
he desmentido más arriba.
Pero también hay quien piensa, o le han hecho pensar, que el plátano es
peligroso por su contenido en potasio. He ahí uno de los grandes problemas de
promover el consumo de alimentos en función de sus nutrientes en vez de 1) Por
los beneficios de su consumo, sin aislar componentes; o 2) Por el efecto que
provocan al desplazar el consumo de alimentos no saludables.
Pero vayamos al potasio
Pero vayamos al potasio
“Debido
a los estrechos mecanismos homeostáticos, tanto las concentraciones de potasio
en la sangre como el contenido total de potasio en el cuerpo se ven mínimamente
afectados por las variaciones en la ingesta de potasio en la dieta”.
. Sobre las pastillas con potasio, que mucha
gente toma alegremente pensando que son “naturales”, quiero citar que “lo
natural” no es sinónimo de “sano” o “inocuo”), Volvamos ahora al dictamen de la EFSA , porque incluye esta
consideración:
“La hiperpotasemia después de una ingesta
excesiva de potasio en la dieta es rara debido a la homeostasis efectiva
mediada por el aumento de la captación celular de potasio en el torrente
sanguíneo por diversos órganos y el aumento de la excreción urinaria”.
Tanto es así, que la EFSA no ha establecido un
nivel máximo de ingesta de potasio en población sana e indica que el riesgo de
efectos adversos atribuibles a la elevada ingesta de potasio a partir de
alimentos (hasta 5000–6000 mg/ día en adultos) es bajo para la población
general saludable.
Veamos más de cerca la cifra que aparece en
paréntesis en la frase anterior: hasta 5000–6000 mg/ día en adultos no supone
un peligro. Debemos de saber, antes de seguir, que un plátano mediano tiene
unos 350 miligramos de potasio, según las Tablas de composición de alimentos
por medidas caseras de consumo habitual en España
Eso quiere decir que, si solo consumiéramos
potasio a partir de plátanos, tomarnos unas 17 unidades medianas cada día no
supondrá ningún riesgo en población sana. Repito: cada día. Es una cifra
realmente alta. Simplemente estoy diciendo que no debería preocuparnos el
potasio del plátano.
¿Y si tengo alergia al plátano?
Estamos ante una excepción, tal y como ocurre
en personas con enfermedades en las que es preciso controlar el potasio
dietético. Con la diferencia de que alguien que presenta una alergia al plátano
no debería consumir ni siguiera pequeñas cantidades del alimento. Tanto en un
caso como en el otro es imprescindible un estrecho control sanitario.
En resumen
No solo NO hay pruebas de que el plátano
engorde o produzca diabetes o estreñimiento, sino que es posible que el consumo
de fruta fresca (sea o no plátano) resulte de utilidad en la prevención y en el
control de la obesidad, de la diabetes, del estreñimiento o de las patologías
asociadas con dichas enfermedades.
En cuanto al potasio, no existen razones para
restringir alimentos ricos en este mineral, y eso incluye el plátano, en niños
o adultos sanos. Sí es posible que el médico restrinja el consumo de alimentos
ricos en potasio en determinadas circunstancias, como la insuficiencia renal
(entre otras).
Está totalmente justificado, por último,
eliminar totalmente el plátano de la dieta de las personas con una alergia al
plátano correctamente diagnosticada.

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